Día 8: Nuestro último día en Corea
Pasamos nuestro último día en Corea con el embajador de Croacia y por la noche fuimos al aeropuerto. Nos quedaban 11 horas y media de vuelo hasta Estambul y otras dos y media hasta Zagreb.

Nuestro último día en Corea empezó con un encuentro con el embajador de la República de Croacia en Corea y su comitiva. Con ellos fuimos al Palacio Gyeongbokgung. Llegamos justo para el cambio de guardia, con banderas y guardias con uniformes de colores.


Desde el palacio caminamos hasta el templo budista Jogyesa. El patio estaba lleno de crisantemos y grandes figuras de flores, y en la sala principal hay un gran Buda dorado.

Desde allí recorrimos la conocida calle Insadong, llena de tiendas pequeñas con abanicos, cerámica y recuerdos. Costaba pasar por delante de los escaparates sin pararse.

Para terminar, comimos juntos con la embajada en un restaurante local. Comimos bulgogi, carne cortada en láminas finas que se hace en una sartén en el centro de la mesa, con muchos acompañamientos pequeños.

Después de comer volvimos a dividirnos en dos grupos. Una parte fue al Museo Nacional de Corea. Vimos un mapa antiguo de Corea, mucha cerámica y una pagoda de piedra de varios pisos en medio del vestíbulo principal.

Luego, por desgracia, se nos acabó el tiempo. Volvimos al hotel a por nuestras cosas y salimos hacia el aeropuerto. Esta vez lo empaquetamos todo mejor, así que ni el robot ni las maletas pesaban demasiado. En el mostrador no hubo sorpresas como al salir de Zagreb.

El primer vuelo, a Estambul, salió a las 11 de la noche y duró 11 horas y media. El segundo, de Estambul a Zagreb, duró solo dos horas y media. En Zagreb nos hicimos una última foto todos juntos y nos despedimos. Nos trajimos muchos recuerdos, y aquí termina nuestro viaje a Corea.
